Lucho y
veinte mujeres
gobiernan
a Bogotá Un extracto de
las palabras
pronunciadas
por Juanita Barreto
durante la posesión
de las veinte
alcaldesas de
Bogotá
Quienes hoy tenemos la posibilidad de ser
partícipes de este evento, estamos aprendiendo
cada día el largo, lento y difícil camino
para ejercer, asumir y poner en práctica
los derechos humanos. En Bogotá el
ejercicio del derecho de las mujeres a gobernar
la ciudad se está poniendo en práctica
con la voluntad política del Alcalde
Mayor. Y este hecho es al mismo tiempo un
motivo de regocijo, porque los derechos civiles
y políticos de las mujeres —ejercidos
por primera vez hace exactamente cuarenta
y ocho años, en el plebiscito constitucional
de 1957, bajo la forma del derecho a elegir—
hoy se convierte en un paso adelante
en la posibilidad de ejercer el derecho a ser
elegidas.
No han sido elegidas estas veinte
alcaldesas locales: han sido designadas por
el Alcalde Mayor de Bogotá, en ejercicio de
las funciones que la ley le confiere, y en
cumplimiento de los compromisos establecidos
en el Plan de Desarrollo Bogotá sin
indiferencia, un compromiso social contra
la pobreza y la exclusión.
Hasta ahora, los ideales de unidad han
estado cifrados en el mensaje “todos como un
solo hombre” y quienes no funcionaban como
un solo hombre han sido arrasados o arrasadas;
ahora, desde Bogotá, tenemos la posibilidad
de aprender y de enseñar al mundo que ahora la unidad estará representada en mensajes
tales como todas y todos, como las diversas
mujeres y los diversos hombres que habitamos
las ciudades y los campos.
No es sólo una manera de decir que
“una mujer en la política cambia ella, y muchas
mujeres en política cambian la política.”
Ese es el reto. Y por eso las mujeres que
hoy se posesionan no toman el bastón de
mando: lo ponen a circular.
Que circule y se distribuya el poder para
que circulen y se distribuyan las riquezas,
los bienes y los servicios sociales.