En la Bogotá al estilo Lucho Garzón hay menos hambre,
Por María Emma Mejía hay más gente estudiando y hay menos indigencia
Por María Emma Mejía
Tengo que confesar que el resultado de la última encuesta de ‘Bogotá cómo vamos’ me produjo, como dicen por ahí, un fresquito. Lo digo no solo porque las calificaciones que sacaron el Alcalde y su gobierno son muy buenas para Lucho Garzón sino también porque ese respaldo tan grande le da el blindaje suficiente para dar la pelea en temas críticos de la ciudad. A esta altura del partido (completando el tercer año de gobierno), ese 63 por ciento de imagen favorable de Garzón es un lujo que pocos alcaldes se han dado. Mockus, por ejemplo, como ya comentó alguien, empezó con 42 y no pudo romper el techo de 58 por ciento de popularidad. Y lo que muchos no sabían es que Enrique Peñalosa en ninguno de sus tres años logró que los bogotanos calificaran su gestión con 3,2, como lo hicieron esta vez con Lucho: él se movió entre 2,4 y 3,0.
Pero más allá de esas estadísticas, hay una paradoja interesante en la encuesta que no se ha destacado. Los bogotanos reconocen que los tres temas a los que su gobierno más se ha dedicado son nutrición, seguridad y educación; en ese orden. Una combinación bastante original para un gobernante de centro izquierda. No me equivoco si digo que Lucho ha roto —por lo menos para el caso colombiano— teorías históricas que tratan de negarle a la izquierda el chance de proponer salidas a problemas de los cuales la derecha parecía haberse apropiado para siempre. En la Bogotá al estilo Lucho Garzón hay menos hambre, hay más gente estudiando y hay menos indigencia —como se esperaba para un hombre de izquierda— pero también hay menos muertos y hay más dinero recaudado por impuestos —como tal vez no lo esperaban muchos—.
Gracias a Bogotá sin Hambre, que alimenta a más de medio millón de personas, la desnutrición bajó del 3,9 al 2,5 por ciento en los centros infantiles del Distrito; a 45 mil muchachos, que no tenían manera de asomarse al colegio porque tenían que trabajar, les pagan por estudiar; y por debajo de la línea de indigencia ya hay 272.000 personas menos que en el 2003. Del otro lado, no solo los homicidios han llegado a su tope más bajo en los últimos 25 años; sino que aumentó en 16 por ciento el recaudo de impuestos del Distrito. Lo bueno de todo esto, vuelvo y digo, es que Lucho Garzón tiene la ‘chequera’ prácticamente intacta para dar batallas complicadas. De esas a las que alcaldía tras alcaldía se les ha sacado el cuerpo —como la de los transportadores, por ejemplo—. Y también me gusta, porque le da toda la credibilidad necesaria para hacer propuestas audaces como la de los planes maestros.
La ciudad apenas los está descubriendo. Son 14 de 17 piezas de un rompecabezas para que Bogotá pueda saber con certeza cómo tiene que estar equipado en el año 2021. Es un ejercicio de planeación gracias al cual esta ciudad puede soñar con ganarse un cupo entre las metrópolis mejor organizadas del mundo. Si se hace una lectura juiciosa de los planes de movilidad, educación, seguridad alimentaria y agua, por citar sólo los cuatro más determinantes, se nota el gran contraste entre el caos que aún reina y el orden al que se quiere llegar. Con los planes maestros, Lucho da una lección importante de que grandes capitales como Bogotá no pueden ser manejadas de manera intuitiva. No sólo son el desarrollo de una cartilla que viene guiando a la ciudad desde hace más de cinco años — el POT— sino que dan el arranque para una nueva era de Bogotá. mariaemmamejia@hotmail.com
Esta columna fue publicada en El Tiempo el día Miércoles 16 de Agosto de 2006
Hasta el 97% llega la buena imagen de las entidades del Distrito
Según la más reciente encuesta de Percepción Ciudadana del proyecto Bogotá, Ciudadana del proyecto Bogotá, ¿Cómo Vamos?, los habitantes de la capital reconocen al Instituto Distrital de Cultura y Turismo, IDCT, como la cuarta entidad, en cuanto imagen, del Distrito. Los vínculos entre los bogotanos y el Instituto siguen estrechándose. Las actividades que durante todo el año realiza la entidad, los programas que adelanta, la oferta cultural, encauzada a llenar las expectativas de los distintos grupos de la población, han hecho que hoy el IDCT no sea ajeno, lejano a la ciudadanía, sino por el contrario, una entidad que sienten propia los habitantes de Bogotá. La imagen del IDCT ha ido en constante alza en los últimos cinco años: En el año 2000 la imagen positiva del IDCT era del 79%; en 2001, bajó al 72%; en 2002, subió al 74%; en 2003 y 2004, alcanzó el 85%; en el 2005, el 89%. Este año 2006 el 90% de los encuestados tienen una imagen favorable de la entidad. En la encuesta de confianza institucional el IDCT ocupa el sexto lugar con un 3,7 y en gestión institucional ocupa el 5º lugar, con una calificación también de 3,7.
Pero el reconocimiento de los ciudadanos no solamente está supeditado al IDCT, ya que el sector cultura del Distrito fue muy bien calificado: el Canal Capital ocupó el tercer lugar y el Instituto Distrital de Recreación y Deporte el octavo. La encuesta fue realizada a 1 533 hombres y mujeres mayores de edad, de niveles socio económicos alto (estratos 5 y 6), medio (estrato 3 y 4) y bajo (estrato 1 y 2), residentes en Bogotá, en cada una de las 6 zonas en que se divide la ciudad. El Jardín Botánico José Celestino Mutis ocupó el primer lugar, con un 97% de imagen favorable. Le siguen Bibliored, con el 95%; Canal Capital y Supercades, con el 94% .
[ click en la imagen para ampliar ]
Los programas de la Alcaldía mejor calificados son:
El Septimazo: 56 % de favorabilidad; el Programa del Desarme: 55%; Jóvenes sin Indiferencia: 54%; Libro al viento 54%; Bogotá Despierta 53%.
Libro al viento: entre los mejores programas Los ciudadanos calificaron la campaña de promoción a la lectura que adelanta el Instituto de Cultura y Turismo, Libro al Viento, como uno de los mejores programas de la administración distrital. Un 54% de 1 533 encuestados la calificaron como muy buena. Esta campaña se enmarca dentro de la política distrital de Fomento a la Lectura, una de las razones por las cuales la Unesco escogió a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. El IDCT ubica todas las acciones de esta designación dentro de la convocatoria Bogota un libro abierto, cuyos lineamientos materializarán los de la política de lectura y escritura desde el sector cultura.
BOGOTÁ SIN INDIFERENCIA ES ALZAR LA VOZ CONTRA LOS MONSTRUOS DEL MIEDO Y LA GUERRA