Gabriel Pardo García-Peña dirige el Instituto de Patrimonio
Cultural desde su creación.
En el Mes del Patrimonio, Gabriel Pardo García-Peña, director del Instituto Distrital de Patrimonio
Cultural (IDPC) —a partir de la Reforma Administrativa de 2006, y antes Corporación La Candelaria—,
explica algunos temas clave del trabajo desarrollado por esta entidad del sector cultural del Distrito que, en coordinación con la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, direcciona las políticas
y planes a ejecutar en pro del patrimonio urbano:
su misión es preservar los inmuebles de interés cultural (patrimonio tangible), así como las costumbres
pertenecientes a la cultura popular (patrimonio intangible).
¿Cuál es la importancia de nuestro patrimonio cultural
urbano?
Cuando hablamos de patrimonio nos referimos a lo nuestro, a todo lo que nos concierne como personas
con cultura propia. Por eso es importante que comencemos a apropiarnos del tema desde una perspectiva
personal, y así ver que el patrimonio es preocupación
de todos, que merece cuidado y respeto. Como IDPC nos encargamos de preservar, divulgar y mantener el patrimonio cultural tangible e intangible de la ciudad: desde inmuebles declarados patrimonio —que suman más de 3.000, según listado de bienes de interés cultural—, hasta costumbres que parecen triviales pero son muy importantes, como la gastronomía,
el fútbol, las artes y oficios, etc.
¿Cómo se ha cristalizado ese trabajo?
En una ciudad transformada y amable, galardonada
con premios como el León de Oro 2006, que reconocen nuestros avances urbanísticos. No es gratuito
que Bogotá se haya convertido en un referente turístico, comercial, de negocios y cultural en el ámbito
nacional e internacional.
¿Para qué se celebra el Mes del Patrimonio?
A nivel mundial la Unesco declaró que el Día Internacional
del Patrimonio se celebraría el tercer domingo
de septiembre. En nuestro caso, con la Secretaría
de Cultura, Recreación y Deporte, concertamos celebrar el Mes del Patrimonio durante todo septiembre,
precisamente con el fin de incluir una serie de actividades
para sensibilizar a la ciudadanía hacia la valoración
de su cultura y patrimonio. Se programaron foros, exposiciones e inauguraciones de inmuebles restaurados y que fueron declarados patrimonio.
¿Qué proyectos tiene preparado el IDPC a largo y mediano plazo?
Tenemos un proyecto para finales de octubre llamado «El parque del bicentenario», que desde el punto de vista arquitectónico marcará un hito en la ciudad. Mediante una plataforma de 40 metros de largo por 30 de ancho, se unirá el Parque de la Independencia
de la calle 26 —donde se celebró el primer
centenario de la Independencia— con el Museo de Arte Moderno, en lo que será un museo a cielo abierto. Así, el MamBo podrá exhibir monumentos de su colección privada que no ha podido mostrar. Queremos crear un eje cultural similar al de la calle
11 con cuarta (museos del Banco de la República y la Luis Ángel Arango). Este corredor se transitaría de norte a sur, desde el Museo Nacional hasta la Plaza
de Bolívar. También se incluyeron en el Plan de Desarrollo los estudios para el proyecto del Palacio de Bellas Artes, a realizarse en el antiguo edificio de la Gobernación de Cundinamarca, sobre el Eje Ambiental
con avenida Jiménez.
¿Y cómo va el proyecto de articulación de la tercera fase de TransMilenio con los monumentos de la 26?
Queremos hacer de este otro museo a cielo abierto.
La tercera fase de TransMilenio se caracteriza por sus espacios abiertos con variedad de monumentos de interés cultural, así como por una estupenda arborización.
Por eso quienes realizaron los diseños de esta fase dieron importancia al cuidado y preservación de estos elementos patrimoniales y ambientales.
La 26 es la vía más representativa de Bogotá, en cuanto a monumentos. Desde el IDPC vamos a trabajar
para que el público conozca y respete estas piezas de arte público; así que durante el Mes del Patrimonio
lanzaremos la Guía de los monumentos públicos en Bogotá, buscando que se les aprecie y respete. Los monumentos fueron diseñados en un momento
histórico especial y para un espacio determinado; no para ser trasladados de un lado a otro, de forma indiscriminada. En cuanto a la apropiación de los monumentos, es preocupante ver cómo son deteriorados
permanentemente con grafitos y vandalismo.
¿Para qué le sirve a la ciudad tener un listado de edificaciones y monumentos que han sido declarados
patrimonio?
Como miembro del Consejo Asesor de Patrimonio
—donde se decide qué elementos deben definirse
como patrimonio de la ciudad—, pienso que en Bogotá es necesario revisar el listado de bienes de interés cultural para crear incentivos entre aquellos que cuiden estos inmuebles, o sanciones para quienes
no lo hagan. Es importante que ese listado, en el que figuran más de 3.000 inmuebles, sea estudiado nuevamente de acuerdo con el actual desarrollo urbanístico
de Bogotá. De esa forma podremos saber cómo mantenerlos en un entorno adecuado.