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sin Teusaquillo no sería la capital
Por Otty Patiño
Observatorio de Culturas
El 62% de los inmuebles de interés cultural de Bogotá se hallan ubicados
en la localidad de Teusaquillo. Son edificios, casas o conjuntos de casas del siglo pasado que, por su belleza arquitectónica o por su significación en nuestra historia reciente, han sido declarados como tales.
Teusaquillo deriva su nombre de la hacienda donde hoy está asentado el barrio. Así pasó con la mayoría de los barrios de esta localidad, que tomaron
su nombre de antiguas haciendas sabaneras: La Merced, La Magdalena, Palermo, El Campín; o más recientemente,
de sus dueños, como es el caso de Quinta Paredes, cuyo propietario era el señor Demetrio Paredes. Pero el nombre tiene origen indígena. Así se llamaba el lugar de recreo del zipa o gobernante indígena antes de la llegada
de Quesada, sitio posiblemente ubicado
en donde ahora queda el Chorro de Quevedo, emblemático por ser considerado
como el núcleo fundacional de Bogotá. Sin embargo, otros historiadores
ubican a Teusacá o Teusaquillo en la zona que actualmente ocupan los barrios Nicolás de Federmán, El Campín,
Pablo VI (etapas I y II) y La Esmeralda,
todos ellos pertenecientes a la localidad de Teusaquillo.
El barrio más antiguo de Teusaquillo
data de 1910 y es el Quesada, ubicado
entre las calles 48 y 53 con avenida Caracas y carrera 17. Sin embargo no era una urbanización propiamente dicha.
Teusaquillo es el nombre de la localidad número 13 de Bogotá, y también uno de los 36 barrios que la conforman, entre los que se cuentan Pablo VI, La Soledad, Palermo, Ciudad Salitre Oriental y Nicolás de Federmán. Bogotá tiene pues dos Teusaquillos, uno encerrado en el otro.
Los primeros barrios urbanizados, en la década de los años veinte, fueron La Merced y Teusaquillo, diseñados ya con calles de doble vía para el tráfico automotor, servicios públicos, zonas verdes y arborización pensada y trasplantada
como ornamento urbano. «En 1927, fue el sector residencial más elegante. En ese espacio se consolidaron
las mejores propuestas arquitectónicas
de estilo inglés, y se dieron cita arquitectos como Alberto Manrique Martín, Karl Brunner, Galindo Guerra y otros», según lo registra el libro Bogotá,
panorama turístico de 12 localidades,
compilado por Clara Inés Sánchez (Instituto Distrital de Cultura y Turismo,
2004). Realmente se trató de una colonización urbana de las clases altas, huyendo de un centro que ya estaba copado por actividades administrativas,
de comercio, de algunas industrias
y servicios varios, incompatibles con una grata, sana y apacible vida residencial.
Algunos de estos residentes crearon el primer hipódromo que tuvo Bogotá, en el lugar ocupado hoy por el centro comercial Galerías, que antes fue la sede de Sears, un gran almacén de la cadena estadounidense del mismo
nombre.
Teusaquillo se convirtió así en el lugar de residencia del poder en Bogotá. Allí vivieron personajes que dejaron su impronta en los mediados del siglo pasado, como Laureano Gómez,
Mariano Ospina Pérez, Jorge Eliécer
Gaitán y Gustavo Rojas Pinilla.
En 1936, durante su primera administración,
el presidente Alfonso López Pumarejo ordenó la construcción del campus de la Universidad Nacional, ubicado en todo el corazón de Teusaquillo.
Hace dos años, a los setenta años de la creación de este campus, surgió la interesante iniciativa de convertirlo «en un parque-museo de arte, integrado
por los nueve museos, la Colección Pizano, los catorce edificios declarados
como Bienes de Interés Cultural, el Auditorio León de Greiff, la Biblioteca Central, el Observatorio Astronómico
y la Capilla de Cristo Maestro, que alberga obras de los artistas franceses Paul Bony y Adeline Hébert-Stevens, y de los Colombianos Sergio Trujillo Magnenat y Miguel Sopó Duque», como lo publicó en su momento UN Periódico, de la Universidad Nacional
de Colombia, en septiembre de 2006.
Hoy la localidad de Teusaquillo, además de la Nacho, alberga otras 22 universidades, e importantes
instalaciones educativas y culturales como la Biblioteca Virgilio
Barco, cuya sede fue diseñada por el recién desaparecido arquitecto Rogelio Salmona; también
Maloka, el parque temático sobre ciencia y tecnología; el Museo de Museos de Colsubsidio,
el Teatro Roberto Arias Pérez, la Escuela Superior de Administración
Pública (ESAP) y la Orquesta Filarmónica de Bogotá. La oferta de teatro de Teusaquillo cuenta con nuevas salas concertadas —que tienen el apoyo del gobierno distrital— como La Libélula Dorada, Acto Latino, la Casa del Teatro Nacional, Ditirambo Teatro, Teatro Arlequín
y la Fundación Ernesto Aronna, entre otras.
Por la misma época que la Universidad
Nacional se construyó el Estadio
El Campín, inaugurado en 1938. En 1973, treinta y cinco años después, se edificaría el Coliseo El Campín, al lado del estadio, y con ello esta zona se convirtió en el complejo recreacional-deportivo de la ciudad. Sobre ese mismo
eje, más al occidente, se construiría
después el sistema de parques más grande del Distrito, lo que ahora se conoce como el Parque Metropolitano Simón Bolívar, lugar donde está ubicada
la Plaza de los Eventos y donde se celebran los festivales masivos más importantes de la ciudad.
Teusaquillo contiene además un fuerte componente institucional del orden internacional, nacional y regional:
allí está ubicada la actual sede de la Embajada de Estados Unidos, las instalaciones de Corferias, la sede del Concejo Distrital, el Centro Administrativo
Nacional, el Centro Administrativo Distrital (CAD), la Fiscalía General de la Nación y la Gobernación de Cundinamarca.
Para decirlo en una frase: sin Teusaquillo,
Bogotá no sería hoy una metrópoli
moderna, no merecería ser la capital
de Colombia.